4/04/08

VI ENCUENTRO NACIONAL DE ESTUDIANTES DE LITERATURA
Y ÁREAS AFINES – VI ENEL REDNEL COLOMBIA
IV ASAMBLEA NACIONAL DE COORDINADORES DE NODOS DE REDNEL


LA LITERATURA COMO MEMORIA: HISTORIAS Y FICCIONES

Bucaramanga, septiembre 9, 10, 11 y 12 de 2008


1. PRESENTACIÓN
El Nodo Santanderes de Red Nacional de Estudiantes de Literatura y afines (REDNEL-NS), con el apoyo de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Industrial de Santander y la Facultad de Letras de la Universidad Autónoma de Santander, se complacen en extender cordial invitación a los estudiantes, profesionales y amantes de la literatura, a participar de este evento que, en su sexta edición, tendrá como tema central, «La literatura como memoria: historias y ficciones», que busca llamar su atención en la literatura nacional y latinoamericana como referente histórico y las relaciones transdisciplinares entre historia y literatura. El encuentro se llevará a cabo en el Ágora de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Industrial de Santander, la Sala Zalamea de la UIS, el auditorio de Ingenierías de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, el Banco de la República, El Instituto Municipal de Cultura y otros sitios de la ciudad, durante los días 9 al 12 de septiembre de 2008; así mismo, la IV Asamblea Nacional de Coordinadores de Nodos de REDNEL se efectuará el sábado 13 de septiembre en la sala Zalamea de la Universidad Industrial de Santander.

2. JUSTIFICACIÓN
El VI Encuentro Nacional de Estudiantes de Literatura es un evento que en su quinto año de trayectoria crea un espacio de convivencia, reflexión y estudio, reuniendo anualmente a estudiantes de pregrado y posgrado en diferentes áreas relacionadas con la literatura a nivel nacional. El evento se realiza, en primer lugar, con el objeto de posibilitar la integración de las investigaciones y trabajos académicos que se estén llevando a cabo en el país y la interacción dialógica de éstas, estableciendo un estado de la cuestión de lo literario en las regiones desde la academia. Y de este modo, darle continuidad a la descentralización de este espacio de encuentro de los Nodos locales que participan e integran la Asociación Red Nacional de Estudiantes de Literatura y áreas afines (REDNEL Colombia). Tales procesos contribuirán a la reactivación de la escena literaria local en relación con el ámbito nacional, permitiendo una adecuada circulación de saberes, creaciones e ideas, y vinculándose a la actividad cultural, en este campo a nivel latinoamericano, proceso vital para un desarrollo geopolítico de lo cultural.

Nuestro encuentro está encaminado a pensar la literatura como registro histórico y referente escrito de los sucesos que han marcado la historia del mundo, en el que las aguas de la historia se mezclan con las aguas de la ficción. La literatura, por definición, es un viaje de la imaginación. Pero también da cuenta de otros sucesos reales o inventados. La ficción y la historia se escriben para corregir el porvenir, para labrar el cauce de río por el que navegará ese porvenir, para situar el porvenir en el lugar de los deseos; de este modo, la historia y la ficción se construyen con las respiraciones del pasado y reescriben un mundo que creemos haber perdido. El VI ENEL busca darle tiempo y espacio a aquellas obras y autores que, refundidos en los pliegues del tejido multicolor de la ficción, sus palabras se apoderan ostensiblemente de la historia y de la ficción.

Queremos entonces proponer un evento temático en el que todas las expresiones literarias de los siglos XX y XXI en Colombia y Latinoamérica tengan cabida. En este encuentro, la narrativa de dictaduras, la novela de la violencia política, la novela social, la crónica, la literatura de viajes, la teoría, crítica e historiografía literaria, los procesos pedagógicos de la literatura y la historia, la creación literaria, el periodismo, el cine y otras formas, se encontrarán en Bucaramanga a través de las voces de estudiantes, docentes e investigadores para demostrar que en la literatura algunas verdades pasan inadvertidas por los pequeños ríos de la ficción.

3. OBJETIVOS
· Integrar a la comunidad estudiantil del área de la literatura y las demás ciencias sociales de Colombia y Latinoamérica en un encuentro de carácter periódico.
· Exponer y discutir los trabajos académicos realizados en diferentes universidades del país en torno a las temáticas de la convocatoria.
· Generar espacios de diálogo para estudiantes, docentes y público en general sobre el quehacer literario y las inquietudes en relación con el ámbito cultural en el cual están insertas las diferentes manifestaciones literarias.
· Construir vínculos entre los Nodos de REDNEL del país con instituciones interesadas en el campo de las humanidades y de las ciencias sociales, para consolidando espacios de convivencia en torno al quehacer literario.

4. ANTECEDENTES
La Red Nacional de Estudiantes de Literatura y afines, REDNEL Colombia, en sus cuatro años de trayectoria ha logrado proyectarse como una de las organizaciones más serias y comprometidas en la promoción de la literatura en Colombia, al promocionar y organizar eventos en este campo del saber y suscribir convenios con instituciones interesadas en literatura y humanidades en general. Su labor ha logrado concentrar la información en este campo del saber a nivel nacional, principalmente en ámbitos estudiantiles, incentivando este sector de la población a la producción, gestión y promoción literaria en sus más variadas formas: desde la circulación de información sobre publicaciones y revistas estudiantiles, pasando por la promoción de concursos y eventos literarios, en su sitio web y a través de su boletín virtual, hasta la organización de los ENEL (Encuentro Nacional de Estudiantes de Literatura). Además de otros eventos de carácter regional o local realizados en las ciudades más importantes del país. También es de destacar la gestión de convenios con organizaciones y empresas interesadas en este campo cultural como el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Cultural, el Fondo de Promoción de la Cultura, la Cámara Colombiana del Libro, CERLALC, Colciencias, el Instituto PENSAR, el Instituto Caro y Cuervo, la Casa de Poesía Silva, además de varias publicaciones de circulación nacional.

También es importante mencionar la presencia de REDNEL a través de Nodos en las ciudades y universidades más importantes del país como: Pontificia Universidad Javeriana, Universidad Nacional de Colombia, Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Fundación Universitaria Monserrate, Universidad de los Andes, Universidad de Cartagena, Universidad de Antioquia, Universidad EAFIT, Universidad Autónoma de Bucaramanga, Universidad Industrial de Santander, Universidad de Pamplona, Universidad Tecnológica de Pereira, Universidad del Quindío, Universidad de Caldas, Universidad del Tolima, Universidad Sur Colombiana en Neiva, Universidad del Cauca, Universidad de Nariño, Universidad del Valle y Universidad del Atlántico, instituciones donde REDNEL cuenta con grupos de trabajo que organizan, ejecutan y respaldan sus actividades.

Reseñamos a continuación algunos de los últimos eventos organizados:

V ENCUENTRO NACIONAL DE ESTUDIANTES DE LITERATURA. Medellín, 11 al 14 de septiembre de 2007. Esta última versión del ENEL, fue organizada por la Red Literaria Nodo Antioquia de REDNEL suscrita a las Facultades de Educación y Comunicaciones de la Universidad de Antioquia y contó con el apoyo de la Universidad Pontificia Bolivariana, la Universidad EAFIT, la Alcaldía de Medellín. Su tema central fue «La literatura regional en el siglo XX: un bosque de letras». Al evento asistieron cerca de doscientos estudiantes que integraban las delegaciones provenientes de Santander, Valle, Cundinamarca, Nariño, Cauca, Eje Cafetero y Atlántico, quienes viajaron con el apoyo de sus respectivas universidades.

VIII JORNADAS ANDINAS DE LITERATURA LATINOAMERICANA PARA ESTUDIANTES. Cali, 11 al 16 de septiembre de 2006. La octava versión de las JALLA-E fue organizada por el Nodo Valle de REDNEL, teniendo como tema central la «Construcción del pensamiento latinoamericano a través de los estudios literarios». En esta ocasión contamos con el apoyo de la Universidad del Valle, la Caja de Compensación COMFANDI, la Biblioteca del Centro Cultural Comfandi. REDNEL Colombia, fue delegada para la organización de este certamen a partir de las VII JALLA-E 2005 celebradas en Santiago de Chile y su vez, entregó la sede para la realización de las XIX JALLA-E 2007 en Lima. Este evento contó con la participación de ciento cincuenta estudiantes de Colombia y cerca de cuarenta estudiantes extranjeros provenientes de Perú, Chile y Venezuela.

IV ENCUENTRO NACIONAL DE ESTUDIANTES DE LITERATURA. Bogotá, 24 a 29 de Abril de 2006, llevada a cabo en el marco de la 19ª Feria Internacional de Libro de Bogotá, esta versión del ENEL tuvo como eje temático «El presente y futuro de la Literatura Colombiana», fue organizado por el Nodo Bogotá de REDNEL y contó con el apoyo de la Pontificia Universidad Javeriana, Universidad Nacional de Colombia, Universidad Distrital Francisco José de Caldas, la Universidad de los Andes, la Casa de Poesía Silva, el Instituto Caro y Cuervo y la Cámara Colombiana del Libro. Recibió a doscientos asistentes de diecisiete universidades del país y contó con la participación de importantes escritores y académicos a nivel nacional como Enrique Serrano, Patricia Trujillo, Ricardo Silva, Fabio Jurado, Harold Alvarado, Eduard Arriaga, Carmen Millán, Rafael del Castillo y William Díaz, entre otros.

III ENCUENTRO NACIONAL DE ESTUDIANTES DE LITERATURA. Cali, Noviembre 1 al 5 de 2005 en el marco del Simposio Internacional Jorge Isaacs y la XI Feria del Libro del Pacífico. Organizada por el Nodo Valle de REDNEL, el evento convocó a ciento veinte asistentes, entre estudiantes, profesionales, profesores y público en general, y contó con el apoyo de la Universidad del Valle, la Caja de Compensación COMFANDI y la Biblioteca Nacional También contó con la participación de reconocidos intelectuales y escritores a nivel nacional y latinoamericano como Noe Jitrik (Universidad de Buenos Aires), Juan Carlos Garay (Escritor y Periodista colombiano), Germán Patiño (Universidad del Valle), y William Mina (Universidad del Valle). Las temáticas del evento fueron: La Lectura Literaria, y las efemérides de El Quijote, Jorge Isaacs, y Manuel Zapata Olivella, de quien se conmemoró en Noviembre su primer año de fallecido. En el III ENEL se formó oficialmente el Nodo Santanderes de REDNEL Colombia.

II ENCUENTRO NACIONAL DE ESTUDIANTES DE LITERATURA. Bogotá, en el marco de la 18ª Feria Internacional del Libro de Bogotá (2005).

I ENCUENTRO NACIONAL DE ESTUDIANTES DE LITERATURA. Bogotá, 22 al 25 de abril de 2004. En éste se anunció públicamente la creación de la Asociación, en el marco de la 17ª Feria Internacional del Libro de Bogotá del 22 al 25 de abril de 2004 y que, gracias a la gran acogida por parte del público participante, se gestó un interés particular de conformar una Red Nacional que vinculara a los estudiantes de áreas literarias y afines, de las diferentes Universidades del país.

5. METODOLOGÍA

El VI ENEL se llevará a cabo mediante la presentación de conferencias por parte de intelectuales de reconocimiento y trayectoria internacional, la exposición oral de ponencias en las temáticas convocadas por cuenta de los estudiantes de las universidades asistentes y la realización de talleres a cargo de especialistas en el área. Por otra parte, y continuando con la política de Asociación, de integrar las diversas dinámicas y prácticas de lo literario, contaremos con la participación de “Profesionales de los Estudios Literarios” que nos mostraran su experiencia en las prácticas de la docencia, la investigación, la escritura creativa, los procesos editoriales y la gestión cultural. Adicionalmente gozaremos de una muestra de poesía y narrativa de los estudiantes de las diferentes universidades del país, quienes leerán sus creaciones en un ambiente informal y ameno. Finalmente, el día sábado estará dedicado a la IV Asamblea Nacional de Coordinadores REDNEL, la postulación de la próxima sede para el evento, la evaluación del mismo y la entrega de certificados y memorias.
REALIZACIÓN DEL EVENTO

El VI ENEL tendrá lugar en las sedes de las Universidades de Bucaramanga inscritas en el Proyecto Regional de REDNEL-NS: Universidad Industrial de Santander y Universidad Autónoma de Bucaramanga; además algunas conferencias, talleres y encuentros de creación literaria se desarrollarán en los espacios designados por los patrocinadores.

· En la Universidad Industrial de Santander se cuenta con los auditorios Ágora del edificio de la Facultad de Ciencias Humanas y la Sala Zalamea del Edificio de la Dirección Cultural.
· En la Universidad Autónoma de Bucaramanga en el Auditorio de Ingenierías.

El evento tendrá lugar del 9 al 12 de septiembre de 2008 y la IV Asamblea de Coordinadores se llevará a cabo el día sábado 13 de septiembre de 2008.

TEMÁTICAS
El eje temático general del evento es «La literatura como memoria: historias y ficciones», organizados específicamente en las siguientes áreas temáticas:

Mesa 1: Historias y ficciones
La historia vista desde la literatura: realidad y relato
Novelar la historia, historiar la novela
La crónica: historias de vida de los personajes citadinos
Problemáticas de la verosimilitud del texto literario
Novela de dictaduras, violencia política y novela social
Historias e historiografía literaria

Mesa 2: De la literatura y sus relaciones extrínsecas
Otras voces y otros ámbitos: el viaje en la literatura
Discursos migrantes y narrativas del desplazamiento
Literatura y periodismo en el siglo XXI
Las generaciones de escritores latinoamericanos
De la escritura literaria a la escritura cinematográfica
Patafísica, juegos del lenguaje y polipoesías
Oralidad y discursos performativos
Etnoliteraturas: etnopoesía y etnoficciones

Mesa 3: Pedagogía, didáctica y literatura
La literatura de formación en las letras latinoamericanas.
Propuestas pedagógicas en torno a la enseñanza de la lengua a través de la literatura
Una mirada a la enseñanza del Español como lengua extranjera
El bilingüismo y la etnoeducación: desafíos para la enseñanza de la literatura
Los procesos pedagógicos de la literatura y la historia

Mesa 4: Teoría, crítica y análisis
Teorías de la historia literaria: tendencias y perspectivas actuales
Literatura comparada, análisis, revelaciones y estrategias
Estudios literarios y Estudios culturales
Hacia una historiografía del siglo XXI
Investigación y teoría literaria desde Colombia

Mesa 5: Efemérides
Nacionales: Tomás Carrasquilla, Tomás Vargas Osorio, José Eustasio Rivera y José María Vargas Vila.
Internacionales: César Vallejo, Alfonsina Storni, Vicente Huidobro, Simone de Beauvoir, Konstantinos Kavafis y Guillaume Apollinaire.

Mesa 6: Creación Literaria
Poesía
Minicuento
Performance y teatro

BASES PARA PARTICIPACIÓN Y RECEPCIÓN DE PONENCIAS

1. Podrán participar con ponencias todos aquellos estudiantes de pregrado o posgrado en las áreas de Literatura, Lingüística, Filología, Lenguas, Español, Filosofía, Comunicación, Sociología, Historia, Teatro, Artes escénicas y dramáticas y otras disciplinas afines, matriculados en las universidades del país y de América Latina.

2. La propuesta de la ponencia deberá estar dentro de las temáticas de la convocatoria. Cualquier texto que aborde otro tema será estudiado por el comité organizador.

3. Las ponencias deberán ser inéditas o editadas en publicaciones de circulación restringida. La autoría será individual y la exposición oral; no obstante, la ponencia será evaluada en su formato escrito.

4. Cada ponente contará con veinte (20) minutos y podrá utilizar en ella los recursos audiovisuales que requiera.

5. El plazo para la recepción de los trabajos será el día 9 de mayo de 2008, y su envío deberá hacerse al siguiente correo electrónico:
rednelsantanderes@gmail.com, señalando en la línea Asunto del e-mail el texto: PONENCIA VI ENEL

6. En la primera hoja del documento (portada) se deberá incluir la siguiente información en este orden:
Título de la ponencia
Nombre del autor
Mesa temática en la que se postula el ensayo
Requerimientos técnicos para su exposición (proyectores, equipos de sonido, de video, etc.)
Universidad
Carrera y semestre
Información de contacto (teléfono, dirección, ciudad, e-mail)
Adicionalmente se deberá incluir un resumen que no excederá las diez (10) líneas y en él se expondrá el tema de la ponencia, marco teórico y los conceptos o palabras claves (mínimo entre 3).

7. Las ponencias no deberán ser inferiores a 8 páginas ni superiores a 10, (excluyendo la bibliografía y la portada), en tamaño carta y por una sola cara, escritas en letra Arial 12 a espacio doble, en formato de Microsoft Word. Las obras citadas o referencias bibliográficas, seguirán las normas de Modern Language Association.
Nota: Favor evitar las mayúsculas sostenidas, las negrillas, los colores y otros adornos en la tipografía.

8. Al momento de la presentación oral de la ponencia, cada ponente entregará un CD con una copia del archivo enviado y otra copia impresa al moderador. REDNEL Colombia se reserva los derechos por el plazo de un año para su publicación por cualquier medio de las ponencias aceptadas y presentadas en el VI ENEL. Luego de publicadas, el autor/a dispondrá de los derechos con el compromiso de citar la edición realizada por REDNEL.

9. Los participantes en la Mesa de creación literaria podrán enviar sus textos [máximo tres (3) poemas y dos (2) microrelatos teniendo en cuenta que el espacio para su presentación será breve, y deberán cumplir con las mismas formalidades que las ponencias excepto número de páginas y resumen. En su lugar, irán acompañados de una breve bio-bibliografía del autor.

10. La fecha límite para la presentación de los textos de creación es el 9 de mayo de 2008. Su envío se hará a
rednelsantanderes@gmail.com, escribiendo en la casilla de Asunto la palabra CREACIÓN VI ENEL.

11. La lista de de aceptación de ponencias y textos de creación será publicada en:
www.rednel.blogspot.com el 16 de julio.

12. Una vez le sea notificada la aceptación de su ponencia o texto de creación, por favor, confirme su participación antes del 1 de agosto vía e-mail para incluirla en el programa. NO SE LEEN PONENCIAS DE AUSENTES.

13. Toda consulta o duda sobre estas pautas se deberá presentar a la comisión académica del encuentro al correo
rednelsantanderes@gmail.com. La presentación de ponencias para el ENEL supone la aceptación de las presentes pautas.

14. Las personas que deseen participar como Asistentes deben enviar, antes del 1 de agosto de 2008, un correo a
rednelsantanderes@gmail.com, especificando el asunto con la palabra ASISTENTE, con los siguientes datos:

Nombre completo:
Universidad:
Carrera y semestre:
Información de contacto (teléfono, dirección, ciudad, e-mail):

De requerirse, a partir del 25 de julio, el Nodo Santanderes estará enviándoles a los inscritos, correspondencia que les permita respaldar su asistencia al evento antes sus respectivas instituciones y lograr los apoyos económicos. Antes del evento, cada Coordinador de Nodo es responsable de enviar la lista con los asistentes y ponentes inscritos directamente.

COMITÉ DE APROBACIÓN DE PONENCIAS

Se espera contar con la participación de los siguientes profesores en la selección de los trabajos académicos y de creación:

Mesa 1: Historias y ficciones:
Mario Palencia
Judith Nieto
Alfonso Silva
Mesa 2: De la literatura y sus relaciones extrínsecas:
Yaneth Lizarazo
Rymel Serrano
Pedro García
Sergio Díaz-Luna (‘patafísica)
Mesa 3: Pedagogía, didáctica y literatura:
Wilson Gómez
Alba Inés Castro
Yulian Martínez
Sonia Gómez
Mesa 4: Teoría, crítica y análisis:
Serafín Martínez
Jhon Freddy Zapata
Carlos Arnulfo Arias
Ana Cecilia Ojeda
Mónica Jaramillo.
Mesa 5: Efemérides:
Edixon Gómez
Jimmy Fortuna
Mesa 6: Creación Literaria:
Fabián Martínez
Jhon Freddy Zapata
Luz Andrea Galindo
Miguel Castillo
César Acevedo
Daniel Ferreira

INVITADOS

SANTIAGO RONCAGLIOLO: Nació en Lima, Perú en 1975 y es el autor más joven que ha sido galardonado con el Premio Alfaguara. Recibió el premio por su novela “Abril Rojo”, en la que narra la violencia que desencadenó el grupo Sendero Luminoso en Perú. Santiago Roncagliolo es guionista, dramaturgo, autor de libros infantiles, traductor y periodista. En la actualidad colabora con varios medios de América Latina y con El País de España.
www.elboomeran.blogspot.com

GABRIEL RUÍZ-ORTEGA: Nació en Lima en 1977. Ferviente apasionado de la literatura, el rock y el cine. Es autor de la novela "La cacería", publicada en Perú en el 2005 por Q Ediciones y compilador de "Disidentes" (Muestra de la nueva narrativa peruana). Colaborador de Diario Siglo XXI, inédito todavía en España aunque suficientemente conocido en el continente sudamericano como crítico, reseñista, antologista y escritor.
www.la-fortaleza-de-la-soledad.blogspot.com


Las nanas infantiles
Federico García Lorca
Señoras y señores:

En esta conferencia no pretendo, como en anteriores, definir, sino subrayar; no quiero dibujar, sino sugerir. Animar, en su exacto sentido. Herir pájaros soñolientos. Donde haya un rincón oscuro, poner un reflejo de nube alargada y regalar unos cuantos espejos de bolsillo a las señoras que asisten.

He querido bajar a la ribera de los juncos. Por debajo de las tejas amarillas. A la salida de las aldeas, donde el tigre se come a los niños. Estoy en este momento lejos del poeta que mira el reloj, lejos del poeta que lucha con la estatua, que lucha con el sueño, que lucha con la anatomía; he huido de todos mis amigos y me voy con aquel muchacho que se come la fruta verde y mira cómo las hormigas devoran al pájaro aplastado por el automóvil.

Por las calles más puras del pueblo me encontraréis; por el aire viajero y la luz tendida de las melodías que Rodrigo Caro llamó "reverendas madres de todos los cantares". Por todos los sitios donde se abre la tierna orejita rosa del niño o la blanca orejita de la niña que espera, llena de miedo, el alfiler que abra el agujero para la arracada.

En todos los paseos que yo he dado por España, un poco cansado de catedrales, de piedras muertas, de paisajes con alma, me puse a buscar los elementos vivos, perdurables, donde no se hiela el minuto, que viven un tembloroso presente. Entre los infinitos que existen, yo he seguido dos: las canciones y los dulces. Mientras una catedral permanece clavada en su época, dando una expresión continua del ayer al paisaje siempre movedizo, una canción salta de pronto de ese ayer a nuestro instante, viva y llena de latidos como una rana, incorporada al panorama como arbusto reciente, trayendo la luz viva de las horas viejas, gracias al soplo de la melodía.

Todos los viajeros están despistados. Para conocer la Alhambra de Granada. por ejemplo, antes de recorrer sus patios y sus salas, es mucho más útil, más pedagógico comer el delicioso alfajor de Zafra o las tortas alajú de las monjas, que dan, con la fragancia y el sabor, la temperatura auténtica del palacio cuando estaba vivo, así como la luz antigua y los puntos cardinales del temperamento de su corte.

En la melodía, como en el dulce, se refugia la emoción de la historia, su luz permanente sin fechas ni hechos. El amor y la brisa de nuestro país vienen en las tonadas o en la rica pasta del turrón, trayendo vida viva de las épocas muertas, al contrario de las piedras, las campanas, las gentes con carácter y aun el lenguaje.

La melodía, mucho más que el texto, define los caracteres geográficos y la línea histórica de una región y señala de manera aguda momentos definidos de un perfil que el tiempo ha borrado. Un romance, desde luego, no es perfecto hasta que no lleva su propia melodía, que le da la sangre y palpitación y el aire severo o erótico donde se mueven los personajes.

La melodía latente, estructurada con sus centros nerviosos y sus ramitos de sangre, pone vivo calor histórico sobre los textos que a veces pueden estar vacíos y otras veces no tienen más valor que el de simples evocaciones.

Antes de pasar adelante debo decir que no pretendo dar en la clave de las cuestiones que trato. Estoy en un plano poético donde el sí y el no de las cosas son igualmente verdaderos. Si me preguntan ustedes: "¿Una noche de luna de hace cien años es idéntica a una noche de luna de hace diez días?", yo podría demostrar (y como yo otro poeta cualquiera, dueño de su mecanismo) que era idéntica y que era distinta de la misma manera y con el mismo acento de verdad indiscutible. Procuro evitar el dato erudito que, cuando no tiene gran belleza, cansa a los auditorios, y en cambio, persigo subrayar el dato de emoción, porque a vosotros os interesa más saber si de una melodía brota una brisa tamizada que incita al sueño o si una canción puede poner un paisaje simple delante de los ojos recién cuajados del niño, que saber si esa melodía es del siglo XVII o si está escrita en 3 por 4, cosa que el poeta debe saber, pero no repetir, y que realmente está al alcance de todos los que se dedican a estas cuestiones.

Hace unos años, paseando por las inmediaciones de Granada, oí cantar a una mujer del pueblo mientras dormía a su niño. Siempre había notado la aguda tristeza de las canciones de cuna de nuestro país; pero nunca como entonces sentí esta verdad tan concreta. Al acercarme a la cantora para anotar la canción observé que era una andaluza guapa, alegre sin el menor tic de melancolía; pero una tradición viva obraba en ella y ejecutaba el mandado fielmente, como si escuchara las viejas voces imperiosas que patinaban por su sangre. Desde entonces he procurado recoger canciones de cuna de todos los sitios de España; quise saber de qué modo dormía a sus hijos las mujeres de mi país, y al cabo de un tiempo recibí la impresión de que España usa sus melodías para teñir el primer sueño de sus niños. No se trata de un modelo o de una canción aislada en una región, no; todas las regiones acentúan sus caracteres poéticos y su fondo de tristeza en esta clase de cantos, desde Asturias y Galicia hasta Andalucía y Murcia, pasando por el azafrán y el modo yacente de Castilla.

Existe una canción de cuna europea, suave y monótona, a la cual puede entregarse el niño con toda fruición, desplegando todas sus aptitudes para el sueño. Francia y Alemania ofrecen característicos ejemplos, y entre nosotros, los vascos dan la nota europea con sus nanas de un lirismo idéntico al de las canciones nórdicas, llenas de ternura y amable simplicidad.
La canción de cuna europea no tiene más objeto que dormir al niño, sin que quiera, como la española, herir al mismo tiempo su sensibilidad.

El ritmo y la monotonía de estas canciones de cuna que llamo europeas las pueden hacer aparecer como melancólicas, pero no lo son por sí mismas; son melancólicas accidentalmente, como un chorro de agua o el temblor de unas hojas en determinado momento. No podemos confundir monotonía con melancolía. El cogollo de Europa tiende grandes telones grises ante sus niños para que duerman tranquilamente. Doble virtud de lana y esquila. Con el mayor tacto.
Las canciones de cuna rusas que conozco, aun teniendo el oblicuo y triste rumor eslavo, pómulo y lejanía, de toda su música, no poseen la claridad sin nubes de las españolas, el sesgo profundo, la sencillez patética que nos caracterizan. La tristeza de la canción de cuna rusa puede soportarla el niño, como se soporta un día de niebla detrás de los cristales; pero en España, no. España es el país de los perfiles. No hay términos borrosos por donde se pueda huir al otro mundo. Todo se dibuja y limita de la manera más exacta. Un muerto es más muerto en España que en cualquiera otra parte del mundo. Y el que quiere saltar al sueño se hiere los pies con el filo de una navaja barbera.

No quiero que crean ustedes que vengo a hablar de la España negra, la España trágica, etc., etc., tópico demasiado manoseado y sin eficacia literaria por ahora. Pero el paisaje de las regiones que más trágicamente la representan, que son aquellas donde se habla el castellano, tiene el mismo acento duro, la misma originalidad dramática y el mismo aire enjuto de las canciones que brotan en él. Siempre tendremos que reconocer que la belleza de España no es serena, dulce, reposada, sino ardiente, quemada, excesiva, a veces sin órbita; belleza sin la luz de un esquema inteligente donde apoyarse y que, ciega de su propio resplandor, se rompe la cabeza contra las paredes.
Se puede encontrar en el campo español ritmos sorprendentes o construcciones melódicas llenas de un misterio y una antigüedad que escapa a nuestro dominio; pero nunca encontraremos un solo ritmo elegante, es decir, consciente de sí mismo, que se vaya desarrollando con serenidad querida aunque brote del pico de una llama.

Pero aun dentro de esta tristeza sobria o este furor rítmico España tiene cantos alegres, chanza, bromas, canciones de delicado erotismo y encantadores madrigales. ¿Cómo ha reservado para llamar al sueño del niño lo más sangrante, lo menos adecuado para su delicada sensibilidad?
No debemos olvidar que la canción de cuna está inventada (y sus textos lo expresan) por las pobres mujeres cuyos niños son para ellas una carga, una cruz pesada con la cual muchas veces no pueden. Cada hijo, en vez de ser una alegría, es una pesadumbre, y, naturalmente, no pueden dejar de cantarles, aun en medio de su amor, su desgano de la vida.

Hay ejemplos exactos de esta posición, de este resentimiento contra el niño que ha llegado cuando, aun queriendo la madre. no ha debido llegar de ninguna manera. En Asturias, se canta esto en el pueblo de Navia:

Este neñín que teño nel collo
e d'un amor que se tyama Vitorio,
Dios que madeu, treveme llongo
por non andar con Vitorio nel collo.

Y la melodía con que se canta está a tono con la tristeza miserable de los versos.
Son las pobres mujeres las que dan a los hijos este pan melancólico y son ellas las que lo llevan a las casas ricas. El niño rico tiene la nana de la mujer pobre, que le da al mismo tiempo, en su cándida leche silvestre, la médula del país.

Estas nodrizas. juntamente con las criadas y otras sirvientas más humildes, están realizando hace mucho tiempo la importantísima labor de llevar el romance, la canción y el cuento a las casas de los aristócratas y los burgueses. Los niños ricos saben de Gerineldo de don Bernaldo, de Tamar, de los amantes de Teruel, gracias a estas admirables criadas y nodrizas que bajan de los montes o vienen a lo largo de nuestros ríos para darnos la primera lección de historia de España y poner en nuestra carne el sello áspero de la divisa ibérica: "Solo estás y solo vivirás".
Para provocar el sueño del niño intervienen varios factores importantes si contamos, naturalmente, con el beneplácito de las hadas. Las hadas son las que traen las anémonas y las temperaturas. La madre y la canción ponen lo demás.

Todos los que sentimos al niño como el primer espectáculo de la Naturaleza, los que creemos que no hay flor, número o silencio comparables a él hemos observado muchas veces cómo, al dormir y sin que nada ni nadie le llame la atención, ha vuelto la cara del almidonado pecho de la nodriza (ese pequeño monte volcánico estremecido de leche y venas azules) y ha mirado con los ojos fijos la habitación aquietada para su sueño.
"¡Ya está ahí!", digo yo siempre, y, efectivamente, está.

El año de 1917 tuve la suerte de ver a un hada en la habitación de un niño pequeño, primo mío. Fue una centésima de segundo, pero la vi. Es decir, la vi... como se ven las cosas puras, situadas al margen de la circulación de la sangre, con el rabillo del ojo, como el gran poeta Juan Ramón Jiménez vio a las sirenas, a su vuelta de América: las vio que se acababan de hundir. Esta hada estaba encaramada en la cortina, relumbrante como si estuviera vestida con un traje de ojo de perdiz, pero me es imposible recordar su tamaño ni su gesto. Nada más fácil para mí que inventármela, pero sería un engaño poético de primer orden, nunca una creación poética, y yo no quiero engañar a nadie. No hablo con humor ni con ironía; hablo con la fe arraigada que solamente tienen el poeta, el niño y el tonto puro. Al hablar incidentalmente de las hadas cumplí con mi deber de propagandista del sentido poético, hoy casi perdido por culpa de los literatos y los intelectuales, que han esgrimido contra él las armas humanas y poderosas de la ironía y el análisis.

Después del ambiente que ellas crean hacen falta dos ritmos: el ritmo físico de la cuna o silla y el ritmo intelectual de la melodía. La madre traba estos dos ritmos para el cuerpo y para el oído con distintos compases y silencios, los va combinando hasta conseguir el tono justo que encanta al niño.

No hacía falta ninguna que la canción tuviese texto. El sueño acude con el ritmo solo y la vibración de la voz sobre ese ritmo. La canción de cuna perfecta sería la repetición de dos notas entre sí, alargando su duración y efectos. Pero la madre no quiere ser fascinadora de serpientes, aunque en el fondo emplee la misma técnica.

Tiene necesidad de la palabra para mantener al niño pendiente de sus labios, y no sólo gusta de expresar cosas agradables mientras viene el sueño, sino que lo entra de lleno en la realidad cruda y le va infiltrando el dramatismo del mundo.

Así, pues, la letra de las canciones va contra el sueño y su río manso. El texto provoca emociones en el niño y estados de duda, terror, contra los cuales tiene que luchar la mano borrosa de la melodía que peina y amansa los caballitos encabritados que se agitan en los ojos de la criatura.
No olvidemos que el objeto fundamental de la nana es dormir al niño que no tiene sueño. Son canciones para el día y la hora en que en niño tiene ganas de jugar. En Tamames se canta:

Duérmete, mi niño,
que tengo que hacer,
lavarte la ropa,
ponerme a coser.

Y a veces la madre realiza una verdadera batalla que termina con azotes, llantos y sueño al fin. Nótese cómo al niño recién nacido no se le canta la nana casi nunca. Al niño recién nacido se le entretiene con el esbozo melódico dicho entre dientes, y en cambio, se da mucha más importancia al ritmo físico, al balanceo. La nana requiere un espectador que siga con inteligencia sus accidentes y se distraiga con la anécdota, tipo o evocación de paisaje que la canción expresa. El niño al que se canta ya habla, empieza a andar, conoce el significado de las palabras y muchas veces canta él también.

Hay una relación delicadísima entre el niño y la madre en el momento silencioso del canto. El niño permanece alerta para protestar el texto o avivar el ritmo demasiado monótono. La madre adopta una actitud de ángulo sobre el agua al sentirse espiada por el agudo crítico de su voz.
Ya sabemos que a todos los niños de Europa se les asusta con el "coco" de maneras diferentes. Con el "bute" y la "marimanta" andaluza, forma parte de ese raro mundo infantil, lleno de figuras sin dibujar, que se alzan como elefantes entre la graciosa fábula de espíritus caseros que todavía alientan en algunos rincones de España.

La fuerza mágica del "coco" es precisamente su desdibujo. Nunca puede aparecer, aunque ronde las habitaciones. Y lo delicioso es que sigue desdibujado para todos. Se trata de una abstracción poética, y, por eso, el miedo que produce es un miedo cósmico, un miedo en el cual los sentidos no pueden poner sus límites salvadores, sus paredes objetivas que defienden, dentro del peligro, de otros peligros mayores, porque no tienen explicación posible. Pero no hay tampoco duda de que el niño lucha por representarse esa abstracción, y es muy frecuente que llame "cocos" a las formas extravagantes que a veces se encuentran en la Naturaleza. Al fin y al cabo, el niño está libre para poder imaginárselo. El miedo que le tenga depende de su fantasía, y puede, incluso, serle simpático, yo conocí a una niña catalana que. en una de las últimas exposiciones cubistas de mi gran compañero de Residencia Salvador Dalí, nos costó mucho trabajo sacarla fuera del local, porque estaba entusiasmada con los "papos", los "cocos", que eran cuadros grandes de colores ardientes y de una extraordinaria fuerza expresiva. Pero no es España aficionada al "coco". Prefiere asustar con seres reales. En el Sur, el "toro" y la "reina mora" son las amenazas; en Castilla, la "loba" y la "gitana", y en el norte de Burgos se hace una maravillosa sustitución del "coco" por la "aurora". Es el mismo procedimiento para infundir silencio que se emplea en la nana más popular de Alemania, en la cual es una oveja la que viene a morder al niño. La concentración y huida al otro mundo, el ansia de abrigo y el ansia de límite seguro que impone la aparición de estos seres reales o imaginarios llevan al sueño, aunque conseguido de manera poco prudente... Pero esta técnica del miedo no es muy frecuente en España. Hay otros medios más refinados y algunos más crueles.

Muchas veces la madre construye en la canción una escena de paisaje abstracto, casi siempre nocturno, y en ella pone, como en el auto más simple y viejo, uno o dos personajes que ejecutan alguna acción sencillísima y casi siempre de un efecto melancólico de lo más bello que se puede conseguir. Por esta escenografía diminuta pasan los tipos que el niño va dibujando necesariamente y que se agrandan en la niebla caliente de la vigilia.
A esta clase pertenecen los textos más suaves y tranquilos por los que el niño puede correr relativamente sin temores. Andalucía tiene hermosos ejemplos. Es la canción de cuna más racional. si no fuera por las melodías. Pero las melodías son dramáticas, siempre de un dramatismo incomprensible para el oficio que ejercen, yo he recogido en Granada seis versiones de esta nana:

A la nana, nana, nana,
a la nanita de aquel
que llevó el caballo al agua
y lo dejó sin beber.
En Tamames (Salamanca) existe ésta:
Las vacas de Juana
no quieren comer;
llévalas al agua,
que querrán beber.
En Santander se canta :
Por aquella calle a la larga
hay un gavilán perdío
que dicen que va a llevarse
la paloma de su nío.
Y en Pedrosa del Príncipe (Burgos).
A mi caballo le eché
hojitas de limón verde
y no las quiso comer.

Los cuatro textos, aunque de personajes diferentes y de sentimientos distintos, tienen un mismo ambiente. Es decir: la madre evoca un paisaje de la manera más simple y hace pasar por él a un personaje al que rara vez da nombre. Solamente conozco dos tipos bautizados en el ámbito de la nana: Pedro Neleira, de la Villa del Grado, que llevaba la gaita colgada de un palo, y el delicioso maestro Galindo de Castilla, que no podía tener escuela porque pegaba a los muchachos sin quitarse las espuelas.

La madre lleva al niño fuera de sí, a la lejanía, y le hace volver a su regazo para que, cansado, descanse. Es una pequeña iniciación de aventura poética. Son los primeros pasos por el mundo de la representación intelectual. En esta nana (la más popular del reino de Granada),

A la nana, nana, nana,
a la nanita de aquel
que llevó el caballo al agua
y lo dejó sin beber...,

el niño tiene un juego lírico de belleza pura antes de entregarse al sueño. Ese aquel y su caballo se alejan por el camino de ramas oscuras hacia el río, para volver a marcharse por donde empieza el canto una vez y otra vez, siempre de manera silenciosa y renovada. Nunca el niño los verá de frente. Siempre imaginará en la penumbra el traje oscuro de aquel y la grupa brillante del caballo. Ningún personaje de estas canciones da la cara. Es preciso que se alejen y abran un camino hacia sitios donde el agua es más profunda y el pájaro ha renunciado definitivamente a sus alas. Hacia la más simple quietud. Pero la melodía da en este caso un tono que hace dramáticos en extremo a aquel y a su caballo; y al hecho insólito de no darle agua, una rara angustia misteriosa.

En este tipo de canción, el niño reconoce al personaje y, según su experiencia visual, que siempre es más de lo que suponemos. perfila su figura. Está obligado a ser un espectador y un creador al mismo tiempo, ¡y qué creador maravilloso! Un creador que posee un sentido poético de primer orden. No tenemos más que estudiar sus primeros juegos, antes de que se turbe de inteligencia, para observar qué belleza planetaria los anima, qué simplicidad perfecta y qué misteriosas relaciones descubren entre cosas y objetos que Minerva no podrá nunca descifrar. Con un botón, un carrete de hilo, una pluma y los cinco dedos de su mano construye el niño un mundo difícil cruzado de resonancias inéditas que cantan y se entrechocan de turbadora manera, con alegría que no ha de ser analizada. Mucho más de lo que pensamos comprende el niño. Está dentro de un mundo poético inaccesible, donde ni alcahueta imaginación, ni la fantasía tienen entrada; planicie con los centros nerviosos al aire, de horror y belleza aguda, donde un caballo blanquísimo, mitad de níquel, mitad de humo, cae herido de repente con un enjambre de abejas clavadas de furiosa manera sobre sus ojos.

Muy lejos de nosotros, el niño posee íntegra la fe creadora y no tiene aún la semilla de la razón destructora. Es inocente y, por tanto, sabio. Comprende, mejor que nosotros, la clave inefable de la sustancia poética. Otras veces la madre sale también de aventura con su niño en la canción. En la región de Guadix se canta:

A la nana, niño mío,
a la nanita y haremos
en el campo una chocita
y en ella nos meteremos.

Se van los dos. El peligro está cerca. Hay que reducirse, achicarse, que las paredes de la chocita nos toquen en la carne. Fuera nos acechan. Hay que vivir en un sitio muy pequeño. Si podemos, viviremos dentro de una naranja. Tú y yo. ¡Mejor, dentro de una uva!
Aquí llega el sueño, atraído por el procedimiento contrario al de la lejanía. Dormir al niño, habiendo un camino delante de él, equivale un poco a la raya de tiza blanca que hace el hipnotizador de gallos. Esta manera de recogimiento dentro de sí es más dulce. Tiene la alegría del que ya está seguro en la rama del árbol durante la turbulenta inundación.
Hay algún ejemplo en España, Salamanca y Murcia, en el cual la madre hace de niño, al revés:

Tengo sueño, tengo sueño,
tengo ganas de dormir.
Un ojo tengo cerrado,
otro ojo a medio abrir.

Usurpa el puesto del niño de una manera autoritaria, y, claro está, como el niño carece de defensa, tiene forzosamente que dormirse.

Pero el grupo más completo de canciones de cuna, y el más frecuente en todo el país, está compuesto por aquellas canciones en las cuales se obliga al niño a ser actor único de su propia nana.

Se le empuja dentro de la canción, se le disfraza y se le pone en oficios o momentos siempre desagradables.

Aquí están los ejemplos más cantados y de más rica enjundia española, así como las melodías más originales y de más acentuado indigenismo.

El niño es maltratado, zaherido de la manera más tierna: "Vete de aquí; tú no eres mi niño; tu madre es una gitana". O "Tu madre no está; no tienes cuna; eres pobre, como Nuestro Señor"; y siempre en este tono.

Ya no se trata de amenazar, asustar o construir una escena, sino que se echa al niño dentro de ella, solo y sin armas, caballero indefenso contra la realidad de la madre.
La actitud del niño en esta clase de nanas es casi siempre de protesta, más o menos acentuada, según su sensibilidad.

Yo he presenciado infinidad de casos en mi larga familia en los cuales el niño ha impedido rotundamente la canción. Han llorado, han pataleado hasta que la nodriza ha cambiado, con gran disgusto parte de ella, el disco y ha roto con otra canción en la cual se compara el sueño del niño con el bovino rubor de la rosa. En Trubia se canta a los niños esta añada, que es una lección de desencanto.

Crióme mi madre
feliz y contentu,
cuando me dormía
me iba diciendo:
"¡Ea, ea, ea!,
tú has de ser marqués,
conde o cabaIleru";
y por mi desgracia
yo aprendí a "goxeru".
Facía los "goxos"
en mes de Xineru
y por el verano
cobraba el dineru.
Aquí está la vida
del pobre "goxeru».
"¡Ea, ea, ea!", etc., etc.

Oigan ahora ustedes esta nana que se canta en Cáceres, de rara pureza melódica, que parece hecha para cantar a los niños que no tienen madre y cuya severidad lírica es tan madura que más bien parece canto para morir que canto para el primer sueño:

Duérmete, mi niño, duerme,
que tu madre no está en casa,
que se la llevó la Virgen
de compañera a su casa
.
De este tipo existen varias en el norte y oeste de España, que es donde la nana toma acentos más duros y miserables. En Orense se canta otra nana por una doncella cuyos senos todavía ciegos esperan el rumor resbaladizo de su manzana cortada:

Ora, ora, niño, ora;
¿quién vos hai de dar la teta
si tu pai va no monte
y tua mai na leña seca?
Las mujeres de Burgos cantan:
Échate, niño, al ron ron,
que tu padre está al carbón
y tu madre a la manteca
no te puede dar la teta.

Estas dos nanas tienen mucho parecido. La antigüedad venerable de las dos está suficientemente clara. Ambas melodías están escritas en un tetracordo, dentro del cual desenvuelven su esquema. Por la simplicidad y su puro diseño son canciones que no tienen par en ningún cancionero.

Es particularmente triste la nana con que duermen a sus hijos las gitanas de Sevilla. Pero no creo que sea oriunda de esta ciudad. Es el único tipo que presento influido por el canto de las montañas del Norte y que no ofrece la autonomía melódica insobornable que tiene cada región cuando logra definirse. Constantemente vemos en todos los cantos gitanos esa influencia nórdica a través de Granada. Está recogida en Sevilla por un amigo mío de gran escrupulosidad musical. pero parece hija directa de los valles penibéticos. El diseño tiene extraordinario parecido con este canto de Santander, muy conocido:

Por aquella vereda
no pasa nadie,
que murió la zagala,
la flor del valle,
la flor del vaIle,
sí, etc.
Es una nana de este tipo triste en que se deja solo al niño, aun de la mayor ternura. Dice así :
Este galapaguito
no tiene madre,
lo parió una gitana.
lo echó a la calle.

No hay duda ninguna de su acento nórdico, mejor diría granadino, canto que conozco porque lo he recogido, y en donde se traban, como en su paisaje, la nieve con el surtidor y el helecho con la naranja. Pero para afirmar todas estas cosas hay que andar con sumo tacto. Hace años, Manuel de Falla venía sosteniendo que una canción de columpio que se canta en los primeros pueblos de Sierra Nevada era de indudable origen asturiano. Las varias transcripciones que le llevamos afirmaron su creencia. Pero un día la oyó cantar él mismo y al transcribirla y estudiarla notó que era una canción con el ritmo viejo llamado epitrito y que nada tenía que ver con la tonalidad ni con la métrica típicas de Asturias. La transcripción. al dislocar el ritmo, la hacía asturiana. No hay duda de que Granada tiene un gran acervo de canciones de tono galaico y de tono asturiano, debido a una colonización que gentes de estas dos regiones iniciaron en la Alpujarra; pero existen otras infinitas influencias difíciles de captar por esa máscara terrible que lo cubre todo y que se llama carácter regional, el cual confunde y nubla las entradas de las claves, sólo descifrables por técnicos tan profundos como Falla, quien, además, posee una intuición artística de primer orden.
En todo el folklore musical español, con algunas gloriosas excepciones, existe un desbarajuste sin freno en esto de transcribir melodías. Se pueden considerar como no transcriptas muchas de las que circulan. No hay nada más delicado que un ritmo, base de toda melodía, ni nada más difícil que una voz del pueblo que da en estas melodías tercios de tono y aun cuartos de tono, que no tienen signos en el pentagrama de la música construida. Ya ha llegado la hora de sustituir los imperfectos cancioneros actuales con colecciones de discos de gramófono, de utilidad suma para el erudito y para el músico.

De este mismo ambiente que tiene la nana del galapaguito aunque ya más enjuto y de melodía más sobria y patética, existe un tipo en Morón de la Frontera y algún otro en Usana, recogido por el insigne Pedrell.

En Béjar se canta la nana más ardiente, más representativa de Castilla. Canción que sonaría como una moneda de oro si la arrojásemos contra las piedras del suelo:
Duérmete, niño pequeño,
duerme, que te velo yo;
Dios te dé mucha ventura
neste mundo engañador.
Morena de las morenas
, la Virgen del Castañar;
en la hora de la muerte
ella nos amparará.
En Asturias se canta esta otra añada, en la cual la madre se queja de su marido para que en niño la oiga.
El marido viene golpeando la puerta, rodeado de hombres borrachos, en la noche cerrada y lluviosa del país. La mujer mece al niño con una herida en los pies, con una herida que tiñe de sangre las cruelísimas maromas de los barcos.

Todos los trabayos son
para las pobres muyeres,
aguardando por las noches
que los maridos vinieren.
Unos veníen borrachos,
otros veníen alegres;
otros decíen: «Muchachos,
vamos matar las muyeres».
Ellos piden de cenar,
ellas que darles no tienen.
"¿Qué ficiste los dos riales?
Muyer, ¡qué gobierno tienes!!»
Etc., etc.
Es difícil encontrar en toda España un canto más triste y de más cruda salacidad. Nos queda, sin embargo, por ver un tipo de canción de cuna verdaderamente extraordinario. Hay ejemplos en Asturias, Salamanca, Burgos y León. No es la nana de una región determinada, sino que corre por el norte y el centro de la Península. Es la canción de cuna de la mujer adúltera que cantando a su niño se entiende con el amante.

Tiene un doble sentido de misterio y de ironía que sorprende siempre que se escucha. La madre asusta al niño con un hombre que está en la puerta y que no debe entrar. El padre está en casa y no lo dejaría. La variante de Asturias dice:

El que está en la puerta
que non entre agora,
que está el padre en casa
del neñu que llora.
Ea, mi neñín, agora non,
ea, mi neñín, que está el papón.
El que está en la puerta
que vuelva mañana,
que el padre del neñu
está en la montaña.
Ea, mi neñín, agora non,
ea, mi neñín, que está el papón.
La canción de la adúltera que se canta en Alba de Tormes es más lírica que la asturiana y de sentimiento más velado...
Palomita blanca
que andas a deshora
el padre está en casa
del niño que llora.
Palomita negra
de los vuelos blancos,
está el padre en casa
del niño que canta.
La variante de Burgos, Salas de los lnfantes, es la más clara de todas:
Qué majo que eres,
qué mal que lo entiendes,
que está el padre en casa
y el niño no duerme.
Al mu, mu, al mu mu
del alma,
¡que te vayas tú!

Es una hermosa mujer la que canta estas canciones. Diosa Flora, de pecho insomne, apto para la cabeza de la víbora. Ávida de frutos y limpio de melancolía. Esta es la única nana en la cual el niño no tiene importancia de ninguna clase. Es un pretexto nada más. No quiero decir, sin embargo, que todas las mujeres que la cantan sean adúlteras; pero sí que, sin darse cuenta, entran en el ámbito del adulterio. Después de todo, ese hombre misterioso que está en la puerta y no debe entrar es el hombre que lleva la cara oculta por el gran sombrero, con quien sueña toda mujer verdadera y desligada.

He procurado presentar a ustedes diversos tipos de canciones que, con excepción de la de Sevilla, responden a un modelo regional característico desde el punto de vista melódico. Canciones que no han recibido influencia. melodías fijas que no pueden viajar nunca. Las canciones que viajan son canciones cuyos sentimientos permanecen en un equilibrio tranquilo y que tienen cierto aire universal. Son canciones escépticas, hábiles para cambiar el matemático traje del ritmo, flexibles para el acento y neutrales para la temperatura lírica. Cada región tiene un núcleo melódico fijo e insobornable y un verdadero ejército de canciones peregrinas que circulan por donde pueden y que van a morir fundidas en el último límite de su influencia.

Existe un grupo de canciones asturianas y gallegas que, teñidas de verde, húmedas, descienden a Castilla, donde se estructuran rítmicamente y llegan hasta Andalucía, donde adquieren el modo andaluz y forman el raro canto de montaña granadino.

La seguiriya gitana del cante jondo, la más pura expresión de la lírica andaluza, no logra salir de Jerez o de Córdoba. y, en cambio. el bolero, melodía neutra, se baila en Castilla y aun en Asturias. Hay un bolero auténtico en Llanes, recogido por Torner.

Los alalás gallegos golpean noche y día los muros de Zaragoza sin poder penetrarla y, en cambio, muchos acentos de muñeira circulan por las melodías de ciertas danzas rituales y cantos de los gitanos del Sur. Las sevillanas, que llegan intactas hasta Túnez. llevadas por los moros de Granada, ya sufren un cambio total de ritmo y de carácter al llegar a la Mancha, y no logran pasar del Guadarrama.

En las mismas nanas de que hablo, Andalucía influye por el mar, pero no logra llegar al Norte, como en otras clases de canciones. El modo andaluz de la nana tiñe el bajo Levante, hasta algún vou-vei-vou balear, y por Cádiz llega hasta Canarias, cuyo delicioso arroró es de indudable acento bético. Podríamos hacer un mapa melódico de España, y notaríamos en él una fusión entre las regiones, un cambio de sangres y jugos que veríamos alternar en las sístoles y diástoles de las estaciones del año. Veríamos claro el esqueleto de aire irrompible que une las regiones de la Península, esqueleto en vilo sobre la lluvia, con sensibilidad descubierta de molusco, para recoger en un centro a la menor invasión de otro mundo, y volver a manar fuera de peligro la viejísima y completa sustancia de España.

13/03/08


Festival de Primavera
En la celebración de la Semana del Lenguaje

Que mi voz toque tu corazón
Que tus oídos lean las estrellas
Una rosa se cierra detrás de tus parpados
Cráteres lunares se deslizan entre las yemas de tus dedos
Relatos, niños y caminos…

En abril la universidad se vestirá de primavera, vestiremos el idioma de primavera. Invocaremos a las hadas, gnomos y brujos con el conjuro de la literatura fantástica.
Acompáñanos en esta fiesta teatral.
Está atento a las señales, no te duermas mientras haces guardia, que un Elfo te puede robar el aliento. Todo está vivo, todo tiene presciencia, no te dejes engañar por los hombres grises, que visten de gris el mundo desplazando el verde.


· Las Hadas de Theren Dall
Obra teatral a cargo de La Compañía Gato Negro

· Mitología de las estaciones
Taller de escritura infantil

· El Principito de Antoine de Saint-Exupery
Lectura Dramática

¿Sabías que La Sirenita no termina feliz con el príncipe?
Ella se convierte en espuma de mar para que el pueda estar junto a la humana que ama. Los cuentos de hadas revelan las apasionadas y trágicas relaciones entre los hados y los humanos, dos mundos distintos que se atraen y se atacan desesperadamente. Las leyes físicas de sus mundos son contrarias, por eso también se matan por meros descuidos. A medida que las ciudades fueron comiéndose los campos. Las hadas se alejaron de nosotros. Pero a veces se nos revelan en su lenguaje o en nuestra forma de relacionarnos con otros humanos.


Hans Christian Andersen, (1805-1875) un escritor de los mares de Dinamarca. Autor de cuentos como La Sirenita, La vendedora de Ceriillas, El Patito feo y La Pastorcita y el Deshollinador.


¡Os invito a leer cuentos de hadas!


El hada del saúco
[Cuento infantil. Texto completo]
Hans Christian Andersen

Érase una vez un chiquillo que se había resfriado. Cuando estaba fuera de casa se había mojado los pies, nadie sabía cómo, pues el tiempo era completamente seco. Su madre lo desnudó y acostó, y, pidiendo la tetera, se dispuso a prepararle una taza de té de saúco, pues esto calienta. En esto vino aquel viejo señor tan divertido que vivía solo en el último piso de la casa. No tenía mujer ni hijos pero quería a los niños, y sabía tantos cuentos e historias que daba gusto oírlo.
-Ahora vas a tomarte el té -dijo la madre al pequeño- y a lo mejor te contarán un cuento, además.
-Lo haría si supiese alguno nuevo -dijo el viejo con un gesto amistoso-. Pero, ¿cómo se ha mojado los pies este rapaz? -preguntó.
-¡Eso digo yo! -contestó la madre-. ¡Cualquiera lo entiende!
-¿Me contarás un cuento? -pidió el niño.
-¿Puedes decirme exactamente -pues debes saberlo- qué profundidad tiene el arroyo del callejón por donde vas a la escuela?
-Me llega justo a la caña de las botas -respondió el pequeño-, pero sólo si me meto en el agujero hondo.
-Conque así te mojaste los pies, ¿eh? -dijo el viejo-. Bueno, ahora tendría que contarte un cuento, pero el caso es que ya no sé más.
-Pues invéntese uno nuevo -replicó el chiquillo-. Dice mi madre que de todo lo que observa saca usted un cuento, y de todo lo que toca, una historia.
-Sí, pero esos cuentos e historias no sirven. Los de verdad, vienen por sí solos, llaman a la frente y dicen: ¡aquí estoy!
-¿Llamarán pronto? -preguntó el pequeño. La madre se echó a reír, puso té de saúco en la tetera y le vertió agua hirviendo.
-¡Cuente, cuente!
-Lo haré, si el cuento quiere venir por sí solo, pero son muy remilgados. Sólo se presentan cuando les viene en gana. ¡Espera! -añadió-. ¡Ya lo tenemos! Escucha, hay uno en la tetera.
El pequeño dirigió la mirada a la tetera; la tapa se levantaba, y las flores de saúco salían del cacharro, tiernas y blancas; proyectaron grandes ramas largas, y hasta del pitorro salían, esparciéndose en todas direcciones y creciendo sin cesar.
Era un espléndido saúco, un verdadero árbol, que llegó hasta la cama, apartando las cortinas. Era todo él un cuajo de flores olorosas, y en el centro había una anciana de bondadoso aspecto, extrañamente vestida. Todo su ropaje era verde, como las hojas del saúco, lleno de grandes flores blancas. A primera vista no se distinguía si aquello era tela o verdor y flores vivas.
-¿Cómo se llama esta mujer? -preguntó el niño.
«Verás: los romanos y griegos -respondió el viejo- la llamaban Dríada, pero esta palabra no la entendemos nosotros. Allá en Nyboder le damos otro nombre mejor; la llamamos "mamita saúco", y has de fijarte en esto. Escucha y contempla el espléndido saúco. Hay uno como él, florido también, allá abajo; crecía en un ángulo de una era pequeña y humilde. Un mediodía dos ancianos se habían sentado al sol, bajo aquel árbol. Eran un marino muy viejo y su mujer, que no lo era menos. Tenían ya bisnietos, y pronto celebrarían las bodas de oro, aunque apenas se acordaban ya del día de su boda; el hada, desde el árbol, parecía tan satisfecha como esta de aquí.
-Yo sé cuándo son sus bodas de oro -dijo; pero los viejos no la oyeron; hablaban de tiempos pasados.
-¿Te acuerdas? -decía el viejo marino-. ¿Te acuerdas de cuando éramos niños y corríamos y jugábamos en esta misma era? Plantábamos tallitos en el suelo y hacíamos un jardín.
-Sí -replicó la anciana-, lo recuerdo bien. Regábamos los tallos; uno e ellos era una rama de saúco, que echó raíces y sacó verdes brotes y se convirtió en un árbol grande y espléndido; este mismo bajo el cual estamos.
-Sí, esto es -dijo él-; y allí en la esquina había un gran barreño; en él flotaba mi barca. Yo mismo me la había tallado. ¡Qué bien navegaba! Pero pronto lo haría yo por otros mares.
-Sí, pero antes fuimos a la escuela y aprendimos unas cuantas cosas prosiguió ella- Y luego nos prometieron. Los dos llorábamos, pero aquella tarde fuimos, cogidos de la mano, a la Torre Redonda, para ver el ancho mundo que se extiende más allá de Copenhague y del océano. Después nos fuimos a Frederiksberg, donde el Rey y la Reina paseaban por los canales en su embarcación de gala.
-Pero pronto me tocó a mí navegar por otros lugares, durante muchos años. Fui lejos, muy lejos, en el curso de largos viajes.
-Sí, ¡cuántas lágrimas me costaste! -dijo ella-. Creí que habías muerto; te veía en el fondo del mar, sepultado en el fango. ¡Cuántas noches me levanté para ver si la veleta giraba! Sí, giraba, pero tú no volvías. Me acuerdo de un día que estaba lloviendo a cántaros, el basurero se paró frente a la puerta de la casa donde yo servía. ¡Era un tiempo espantoso! Yo salí con el cubo de basura y me quedé en la puerta, y mientras aguardaba allí se me acercó el cartero y me dio una carta, una carta tuya. ¡Dios mío, lo que había viajado aquel sobre! Lo abrí y leí la carta, llorando y riendo a la vez. ¡Estaba tan contenta! Decía el papel que te hallabas en tierras cálidas, donde crecía el café. ¡Qué país más maravilloso debe ser! ¡Me contabas tantas cosas! Y yo las estaba viendo mientras la lluvia caía sin cesar, de pie yo con mi cubo de basura. Alguien me cogió por el talle...
-Pero tú le propinaste un buen bofetón, muy sonoro por cierto.
-No sabía que fueses tú. Habías llegado junto con la carta y ¡estabas tan guapo! -y todavía lo eres-. Llevabas en el bolsillo un largo pañuelo de seda amarillo, y un sombrero nuevo. ¡Qué elegante ibas! ¡Dios mío y qué tiempo hacía, y cómo estaba la calle!
-Entonces nos casamos -dijo él-, ¿te acuerdas? ¿Y de cuándo vino el primer hijo, y después María y Niels, y Pedro, y Juan, y Cristián?
-Sí, y todos crecieron y se hicieron personas como Dios manda, a quienes todo el mundo aprecia.
-Y sus hijos han tenido ya hijos a su vez -dijo el viejo-. Nuestros bisnietos; hay buena semilla. ¿No fue en este tiempo del año cuando nos casamos?
-Sí, justamente es hoy el día de sus bodas de oro -intervino el hada del sabucal, metiendo la cabeza entre los dos viejos, los cuales pensaron que era la vecina que les hacía señas. Se miraron a los ojos y se cogieron de las manos.
Al poco rato se presentaron los hijos y los nietos; todos sabían muy bien que eran las bodas de oro; ya los habían felicitado, pero los viejos se habían olvidado, mientras se acordaban muy bien de lo ocurrido tantos años antes. El saúco exhalaba un intenso aroma, y el sol, cerca ya de la puerta, daba a la cara de los abuelos. Los dos tenían rojas las caras, y el más pequeño de sus nietos bailaba a su alrededor, gritando, alegre, que habría cena de fiesta: comerían patatas calientes. Y el hada asentía desde el árbol y se sumaba a los hurras de los demás».
-Pero esto no es un cuento -observó el chiquillo, que escuchaba la narración.
-Tú lo sabrás mejor -replicó el viejo señor que contaba-. Lo preguntaremos al hada del saúco.
-No fue un cuento -dijo ésta-; el cuento viene ahora. Las más bellas leyendas surgen de la realidad; de otro modo, mi hermoso saúco no podría haber salido de la tetera.
Y, sacando de la cama al chiquillo, lo estrechó contra su pecho, y las ramas cuajadas de flores se cerraron en torno a los dos. Quedaron ellos rodeados de espesísimo follaje, y el hada se echó a volar por los aires. ¡Qué indecible hermosura!
El hada se había transformado en una linda muchachita, pero su vestido seguía siendo de la misma tela verde, salpicada de flores blancas, que llevaba en el saúco. En el pecho lucía una flor de saúco de verdad, y alrededor de su rubia cabellera ensortijada, una guirnalda de las mismas flores. Sus ojos eran grandes y azules, y era maravilloso mirarlos. Ella y el chiquillo se besaron, y entonces quedaron de igual edad, sintiendo las mismas alegrías.
Cogidos de la mano salieron de entre el follaje, y de pronto se encontraron en el espléndido jardín de la casa paterna; en medio del verde césped, el bastón del padre aparecía atado a una estaquilla. Para los pequeñuelos había vida en aquel bastón; no bien se hubieron montado en él, el reluciente pomo se convirtió en una magnífica cabeza de caballo, con larga y negra melena ondulante, y de la caña salieron cuatro patas esbeltas y vigorosas; el animal era robusto y valiente. Se echaron a cabalgar a galope por el césped.
-¡Olé!, correremos muchas millas -dijo el muchacho-; iremos a la finca donde estuvimos el año pasado.
Y venga cabalgar alrededor del césped, mientras la muchacha, que, como sabemos, era el hada del saúco, gritaba:
-Ya estamos llegando. ¿Ves la casa de campo, con el gran horno que parece un gigantesco huevo que sale de la pared y da al camino?
El saúco extiende sus ramas por encima, y el gallo va de un lado a otro, escarbando el suelo para sus gallinas. ¡Mira cómo se pavonea! Ahora estamos cerca de la iglesia, en la cumbre de la colina, entre corpulentos robles, uno de los cuales está medio muerto. Y ahora llegamos a la herrería, donde arde el fuego, y los hombres, medio desnudos, golpean con sus martillos esparciendo una lluvia de chispas. ¡Adelante, camino de la casa de los señores!
Y todo lo que iba nombrando la chiquilla montada en el bastón, lo veía el niño, a pesar de que no se movían del prado. Jugaron luego en el camino lateral y plantaron un jardincito en la tierra; ella se sacó una flor de saúco del cabello y la plantó; y creció como hiciera aquel que habían plantado los viejos cuando niños ya. Iban cogidos de la mano, como los abuelos hicieron de pequeños, pero no se encaminaron a la Torre Redonda ni al jardín de Frederiksberg, sino que la muchacha sujetó al niño por la cintura y se echaron a volar por toda Dinamarca; y llegó la primavera, y luego el verano, el tiempo de la cosecha y, finalmente, el invierno; y miles de imágenes se pintaban en los ojos y el corazón del niño, mientras la muchachita cantaba:
-¡Jamás olvidarás esto!
En todo el curso del vuelo, el saúco estuvo exhalando su aroma suave y delicioso. Bien observaba el niño las rosas y las hayas verdes, pero el sabucal olía con mayor intensidad aún, pues sus hojas pendían del corazón de la niña, y sobre él reclinaba el pequeño a menudo la cabeza durante el vuelo.
-¡Qué hermoso es esto en primavera! -exclamó la muchacha; y se encontraron en el bosque de hayas en pleno reverdecer, con olorosas asperillas al pie de los árboles y rosados anemones entre la hierba-. ¡Ah!, ¿por qué no será siempre primavera en los perfumados hayales de Dinamarca?
-¡Qué espléndido es aquí el verano! -exclamó ella, mientras pasaban por delante de viejos castillos del tiempo de los caballeros, cuyos rojos muros y recortados frontones se reflejaban en los canales donde nadaban cisnes, y a lo largo de los cuales se extendían antiguas y frescas avenidas. En los campos, las mieses ondeaban como el mar; en los ribazos crecían flores rojas y amarillas, y en los setos prosperaba el lúpulo silvestre y la florida enredadera. Al anochecer se remontó la luna, grande y redonda; los montones de heno de los prados esparcían su agradable fragancia.
-¡Esto no se olvida nunca!
-Es magnífico aquí el otoño -volvió a exclamar la muchachita. El aire era aún más alto y más azul, y el bosque presentaba una bellísima combinación de tonos rojos, amarillos y verdes. Pasaban corriendo perros de caza, grandes bandadas de aves salvajes volaban gritando por encima de los sepulcros megalíticos, recubiertos de zarzamoras, que proyectaban sus sarmientos en torno a las vetustas piedras. El mar era de un azul negruzco y aparecía salpicado de barcos de vela, y en la era mujeres maduras, doncellas y niños, recogían lúpulo y lo metían en un gran tonel; los jóvenes cantaban canciones, mientras los viejos narraban cuentos de duendes y gnomos. ¿Dónde podía estarse mejor?
-¡Qué hermoso es aquí el invierno! -repitió la niña-. Todos los árboles estaban cubiertos de escarcha, como blancos corales; la nieve crepitaba bajo los pies, como si se llevasen siempre zapatos nuevos, y en el cielo se sucedían las lluvias de estrellas. En la sala estaba encendido el árbol de Navidad; había regalos y buen humor; en las casas de labranza resonaba el violín, y rebanadas de manzana caían a la sartén.
Hasta los niños más pobres decían:
-¡Qué hermoso es el invierno!
Y sí, era hermoso; y la muchachita enseñaba al niño todas las cosas; el saúco seguía exhalando su fragancia, y la bandera roja con la cruz blanca seguía ondeando; aquella bandera bajo la cual había navegado el viejo marino de Nyboder.
El niño se hizo un mozo y tuvo que salir al ancho mundo, lejos, a las tierras cálidas, donde crece el café. Pero al despedirse, la muchacha se desprendió del pecho una flor de saúco y se la dio como recuerdo. Él la puso cuidadosamente en su libro de cánticos, y siempre que lo abría en tierras extrañas, lo hacía en la página donde guardaba la flor; y cuanto más la contemplaba, más verde se ponía ella. Le parecía al mozo respirar el aroma de los bosques patrios, y veía claramente a la muchacha que lo miraba por entre los pétalos con aquellos ojos suyos azules y límpidos; y susurraba:
-¡Qué hermosos son aquí la primavera, el verano, el otoño y el invierno!
Y centenares de imágenes cruzaban su mente.
Así transcurrieron muchos años; el muchacho era ya un anciano, y estaba sentado con su anciana esposa bajo un árbol en flor. Se habían cogido de las manos, como el bisabuelo y la bisabuela de Nyboder, y, lo mismo que ellos, hablaban de los tiempos pretéritos y de las bodas de oro. La muchachita de ojos azules y de las flores de saúco en el pelo, desde lo alto del árbol, inclinaba la cabeza con gesto de aprobación y decía:
-Hoy celebran sus bodas de oro.
Sacándose luego dos flores de su corona, las besó, y ellas relucieron primero como plata y después como oro; y cuando las puso en las cabezas de los ancianos, cada flor se transformó en una áurea corona. Y allí seguían los dos, semejantes a un rey y una reina, bajo el árbol fragante; y él contaba a su anciana esposa la historia del hada del sabucal, igual que se la habían contado antes a él, cuando era un chiquillo; y los dos convinieron en que en aquella historia había muchas cosas que corrían parejas con la propia; y lo que más se parecía era lo que más les gustaba.
-Así es -dijo la muchachita del árbol-. Algunos me llaman hada, otros Dríada, pero en realidad mi nombre es Recuerdo. Yo soy la que vive en el árbol, que crece y crece continuamente. Puedo pensar en lo pasado y contarlo. Déjame ver si conservas aún tu flor.
El viejo abrió su libro de cánticos, y allí estaba la flor de saúco, fresca y lozana como si acabase de cogerla; y el Recuerdo hizo un gesto de aprobación, y los dos ancianos. Con las coronas de oro en la cabeza, siguieron sentados al sol poniente. Cerraron los ojos y... bueno, el cuento se ha terminado.
El chiquillo yacía en su cama; ¿había sido aquello un sueño, o realmente le habían contado un cuento? Sobre la mesa se veía la tetera, pero de ella no salía ningún saúco, y el anciano señor del piso alto se dirigía a la puerta para marcharse.
-¡Qué bonito ha sido! -dijo el pequeñuelo-. ¡Madre, he estado en las tierras cálidas!
-No me extraña -respondió la madre-. Cuando uno, se ha tomado un par de tazas de infusión de flor de saúco, no hay duda de que se encuentra en las tierras cálidas.
Y lo arropó bien, para que no se enfriara.
-Estuviste durmiendo mientras yo y él discutíamos sobre si era un cuento o una historia.
-¿Y dónde está el hada del saúco? -preguntó el niño.
-En la tetera -replicó la mujer-, y puede seguir en ella.